Siempre nos preguntáis cómo se debe cortar el queso, así que hoy os queremos dejar aquí algunos trucos para que puedas disfrutarlos al máximo.
Los que compramos en la “típica” cuña, lo más fácil es seguir su forma y cortarlos en gorma de triángulo, del centro hacia la corteza para que el comensal pueda disfrutar todos los matices del queso. Puede ser un queso tipo manchego, por ejemplo.
Los quesos más curados y “duros” tipo Parmigiano Reggiano o un Mahón curado, recomendamos cortarlo en “roquitas” usando un cuchillo de punta.
Los semicurados del tipo Gruyere, Morbier o el Klostertaler que suelen ser piezas, más bien rectangulares recomendamos cortarla en “palitos” de esta forma, cada trozo va de punta a punta.
Y por último, las pastas blandas recomendarlas servirlas enteras para mantener un poco su consistencia y así, cada comensal va cogiendo su porción.
Cortar correctamente cada queso, permitirá disfrutar todos los matices y sabores del queso, pero además ayudará a que tus tablas hechas en casa sean muy estéticas.